Cristina Banegas: “El teatro es toda mi vida”
La legendaria actriz, directora y docente reflexiona sobre su vínculo inquebrantable con las tablas en una charla que recorre su extensa trayectoria en la escena argentina.
Cristina Banegas no concibe su existencia sin el teatro. “Es toda mi vida”, afirma con esa mezcla de contundencia y emoción que la caracteriza, en una entrevista reciente que recorre más de cinco décadas de entrega absoluta a las artes escénicas.
La actriz, directora, docente y referente indiscutida del teatro independiente argentino habló con La Prensa Digital el 26 de julio de 2026, en un diálogo que desnuda su pasión intacta. Banegas, que comenzó su camino en los años setenta y nunca dejó de estar presente tanto en salas under como en producciones de mayor envergadura, sigue activa, ensayando, dirigiendo y, sobre todo, transmitiendo su saber a las nuevas generaciones.
Su trayectoria es un mapa vivo de la escena porteña: desde sus primeros trabajos en el circuito off hasta participaciones en obras emblemáticas, pasando por su rol fundamental en la formación de actores. Para Banegas, el teatro no es un oficio sino una forma de estar en el mundo. “Cada vez que subo al escenario siento que estoy donde tengo que estar”, confiesa sin solemnidad, con esa calidez que la distingue.
Lo que más impresiona de su relato es la vigencia. En una época donde muchos artistas buscan la estabilidad o migran hacia otros formatos, ella sigue eligiendo la precariedad hermosa de lo en vivo: el cuerpo presente, el público que respira en la misma sala, el riesgo que no admite edición. Esa elección consciente la convirtió en un faro para varias generaciones de teatreros que la admiran tanto por su rigor como por su generosidad.
Banegas también habló de la importancia de seguir aprendiendo. “El teatro te enseña humildad todos los días”, dice, y cuenta cómo cada nuevo elenco, cada sala nueva, cada texto desconocido la obliga a volver a empezar. Esa actitud es la que le permitió transitar los cambios del oficio, desde las salas de Boedo y Almagro hasta los escenarios de festivales internacionales, sin perder nunca el centro.
Su legado trasciende las actuaciones memorables. Como docente, ha formado a decenas de actores que hoy pueblan la cartelera porteña y del interior. Su método, que combina técnica precisa con una profunda escucha del otro, se ha convertido en referencia obligada en escuelas y talleres de todo el país.
En tiempos donde la escena independiente enfrenta dificultades económicas y de visibilidad, la voz de Cristina Banegas resuena como un recordatorio de por qué seguimos yendo al teatro: porque hay artistas que lo viven como una vocación irrenunciable. “No podría hacer otra cosa”, concluye, y uno le cree sin dudar.
La entrevista completa deja en claro que, a sus años, Banegas no piensa en retirarse. Al contrario: habla de proyectos en marcha, de obras que quiere dirigir y de jóvenes a los que sigue acompañando. El teatro argentino, afortunadamente, sigue contando con su presencia vital y su mirada exigente y amorosa al mismo tiempo.
Quien tenga la oportunidad de verla en acción o de participar de alguna de sus clases, sabe que está frente a una artista que no solo domina el oficio sino que encarna, con cada gesto, esa frase que eligió como bandera: el teatro es toda su vida.